Suicidio
A woman discovering a man who has committed suicide by hanging himself from a balcony MET DP868023.jpg
Una mujer descubre a un hombre que se ha suicidado colgándose desde un balcón. Ilustración de José Guadalupe Posada (Museo Metropolitano de Arte, Nueva York)
Clasificación y recursos externos
Especialidad Psiquiatría y psicología
CIE-10 X60-X84
CIE-9 E950
MedlinePlus 001554
eMedicine article/288598
MeSH F01.145.126.980.875
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El suicidio (del latín: suicidium)[a]​ es el acto por el que una persona de forma deliberada se provoca la muerte.[3]​ Por lo general es consecuencia de la desesperación derivada o atribuible a una enfermedad física, una enfermedad mental —como la depresión, el trastorno bipolar, la esquizofrenia o el trastorno límite de la personalidad[4]​ el alcoholismo o el abuso de sustancias.[5]​ No obstante, el más «importante» factor de riesgo individual es el antecedente de un intento de suicidio no consumado.[6]​ A menudo influyen diversos factores estresantes como las dificultades financieras, los problemas en las relaciones interpersonales o el acoso psicológico.[7]

Los métodos de suicidio varían por país y están parcialmente relacionados con su disponibilidad. Los más comunes son el ahorcamiento, el envenenamiento con plaguicidas y la manipulación de armas de fuego. Esta fue la causa de muerte de 817 000 personas globalmente en 2016,[8]​ un aumento en comparación con las 712 000 muertes por esta razón en 1990.[9]​ Por lo anterior, el suicidio es la décima causa de muerte a nivel mundial,[5][10]​ elevándose a la segunda entre jóvenes de 15 a 29 años.[11]​ Es más común en hombres que en mujeres; los primeros tienen entre tres y cuatro veces más probabilidades de suicidarse que las últimas.[12][13][14]​ Se estima que cada año hay de diez a veinte millones de intentos de suicidio,[15]​ que cuando no son mortales pueden aún acarrear lesiones e incapacidades a largo plazo. Por su parte, los intentos no consumados son más comunes en jóvenes y en mujeres.[16]

Para prevenir el suicidio resultan efectivas medidas como limitar el acceso a los métodos –como armas de fuego, drogas y venenos–, el tratamiento de la enfermedad mental subyacente o del abuso de sustancias, la apropiada cobertura del tema por los medios de comunicación, y la mejora de las condiciones económicas.[11]​ Aunque son comunes las líneas telefónicas de ayuda, hay poca evidencia sobre su efectividad.[17]

La visión del suicidio ha sido influenciada por diversos temas como la religión, el honor y el sentido de la vida. Tradicionalmente las religiones abrahámicas lo consideran un pecado, debido a su creencia en la santidad de la vida. Durante la era de los samuráis en Japón, el harakiri era respetado como una manera de resarcir un fracaso o como una forma de protesta. El satí, prohibido en el Raj británico, implicaba la inmolación de la viuda en la pira funeraria del marido recién fallecido, ya fuera voluntariamente o por presión de la familia o la sociedad.[18]

Aunque en diversos países el suicidio o su intento son considerados un delito, en la mayoría de las naciones occidentales no son punibles. Durante los siglos XX y XXI, el suicidio mediante inmolación fue utilizado en algunas ocasiones a manera de protesta, mientras que los ataques suicida, como el kamikaze, han sido empleados como una técnica militar y terrorista.[19]

Definiciones

El suicidio es el «acto de quitarse deliberadamente la propia vida».[20]​ Mientras que el intento de suicidio —también llamado comportamiento suicida no mortal— es la autoagresión llevada a cabo con la intención de morir que, sin embargo, no resulta en la muerte del individuo.[21]​ Por su parte, el suicidio asistido consiste en la ayuda que una persona brinda a otra que desea acabar con su vida, ya sea con los conocimientos o los medios para hacerlo.[22]​ En contraste, en la eutanasia la persona que ayuda a otra a finalizar su vida juega un papel más activo, por ejemplo al no instaurar o al suspender el tratamiento médico.[22][23]​ La ideación suicida implica pensamientos sobre suicidarse «con diversos grados de intensidad y elaboración»[21]​ y el «homicidio seguido de suicidio» representa el suicidio de un individuo en un periodo máximo de veinticuatro horas después de asesinar a una o más personas.[24]

Desde hace muy poco tiempo el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales[25]​ ha incorporado al suicidio entre sus trastornos, incluyéndolo dentro del trastorno depresivo mayor. Catalogándolo como trastornos que necesitan mas estudio. El trastorno del comportamiento suicida como lo llama debe cumplir los siguientes criterios para su diagnostico:

Criterios propuestos

A. El individuo ha realizado un intento de suicidio en los últimos 24 meses.

Nota: Un intento de suicidio es una secuencia de comportamientos iniciada por el propio individuo, quien en el momento de iniciarlos espera que el conjunto de acciones llevará a su propia muerte. El “momento de inicio” es el momento en el que tuvo lugar un comportamiento en el que se aplicó el método de suicidio

. B. El acto no cumple criterios para la autolesión no suicida, es decir, no conlleva una autolesión dirigida a la superficie corporal que se realiza para aliviar un sentimiento/estado cognitivo negativo o para conseguir un estado de ánimo positivo.

C. El diagnóstico no se aplica a la ideación suicida o a los actos preparatorios.

D. El acto no se inició durante un delirium o un estado de confusión.

E. El acto no se llevó a cabo únicamente con un fin político o religioso.

Especificar si: Actual: No han transcurrido más de 12 meses desde el último intento.

En remisión inicial: Han transcurrido 12-24 meses desde el último intento.

Factores de riesgo

El trastorno depresivo mayor y otros trastornos del estado de ánimo, como el trastorno bipolar, pueden incrementar hasta veinte veces el riesgo de suicidio.[26]

El suicidio consumado suele ser la consecuencia de la suma de diversos factores determinantes, precipitantes o predisponentes, ya sea de índole social, predisponentes culturales, biológicos, el padecer alguna enfermedad mental (Trastorno depresivo, Trastorno Bipolar, Esquizofrenia, Trastornos del espectro autista, Trastorno límite de la personalidad, Trastornos de la conducta alimentaria[27]​), de base o ser portador de diversos factores genéticos asociados a mayor riesgo suicida; estos factores de riesgo para el suicidio se generan en condiciones estructurales de pobreza, violencia, desempleo, migración, el abuso de sustancias. Es frecuente que coexistan los trastornos mentales y el abuso de sustancias.[28]​ Por su parte, la disponibilidad de medios para llevarlo a cabo, los antecedentes familiares de suicidios o los traumatismos craneoencefálicos incrementan también el riesgo.[29]​ Sin embargo, el factor de riesgo individual más importante es el antecedente de conductas autolesivas[30]​ o el antecedente de intentos suicidas.[6][31]

Respecto a la disponibilidad de los medios, se ha encontrado que las tasas de suicidio son mayores en hogares con armas de fuego.[32]​ Los problemas socioeconómicos, como el desempleo, la pobreza, la indigencia y la discriminación, también pueden desencadenar pensamientos suicidas.[33][34]​ Entre el 15 y el 40 % de los suicidas dejan una nota.[35]​ Por otra parte, Brent y Melhem (2008) señalan que la genética podría ser la responsable de entre 38 y 55 % de los comportamientos suicidas.[36]​ Mientras que los veteranos de guerra tienen, en parte, un mayor riesgo de suicidarse debido a la elevada incidencia de enfermedades mentales, como el trastorno por estrés postraumático, y problemas en la salud física relacionados con la guerra.[37]

Los factores de riesgo para el suicidio se pueden dividir en dos grupos:

  • Factores de riesgo modificables.- Los cuales se relacionan a factores sociales, psicológicos y psicopatológicos que pueden ser potencialmente modificables clínicamente.[38][39]
  • Factores de riesgo no modificables.- Los cuales se asocian al propio sujeto o al grupo social al que pertenece, caracterizándose por su mantenimiento en el tiempo y porque su cambio es ajeno al clínico.

    Se ha estimado que al momento del suicidio entre el 27 % y más del 90 % de los casos existía la presencia de alguna enfermedad mental.[31][41]​ En aquellos pacientes ingresados en unidades psiquiátricas el riesgo vitalicio de concretar el suicidio es de aproximadamente 8.6 %.[31]​ De acuerdo con Chehil y Kutcher (2012), la mitad de las personas fallecidas por esta razón podrían haber padecido de trastorno depresivo mayor. Este y otros trastornos del estado de ánimo, como el trastorno bipolar, pueden incrementar hasta veinte veces el riesgo de suicidio.[26]​ La esquizofrenia, los trastornos de la personalidad[42]​ y el trastorno por estrés postraumático son algunas condiciones también relacionadas.[31]​ Cerca del 5 % de los individuos con esquizofrenia mueren por suicidio.[43]​ Por su parte, los trastornos de la conducta alimentaria también son un factor de riesgo.[44]

    Sin embargo, Bostwick y colaboradores (2016) señalan que los intentos previos son considerados el indicador más «robusto» de un suicidio ulterior.[45]​ Alrededor de un 20 % de los suicidas intentaron matarse previamente; de ellos, el 1 % concretó el suicido al cabo de un año y el 5 % luego de diez.[31][44]​ Por otra parte, es común que las prácticas autolesivas carezcan de motivos suicidas y, en su mayoría, no representan un riesgo de suicidio. No obstante, sí se suicidan algunos de los que las realizan.[46]​ Asimismo, aproximadamente el 80 % de los suicidas acudió con un médico en el año anterior a su muerte;[47]​ 45 % lo hizo en el mes previo.[48]​ Un estudio de Ahmedani y colaboradores (2014) encontró que, de un total de 5894 muertos por suicidio, el 83 % recibió alguna atención médica en el año anterior y aproximadamente el 45 % fue diagnosticado con alguna enfermedad mental.[49]

    Abuso de sustancias

    Después de las enfermedades mentales, el abuso de sustancias es el factor de riesgo más común.[50]

    El abuso de sustancias es el segundo factor de riesgo más común.[50]​ Están asociados tanto el abuso crónico, como la intoxicación aguda.[28][51]​ El riesgo incrementa cuando se combina con problemas personales, como el duelo.[51]​ Por otro lado, el abuso de sustancias está asociado con algunos trastornos mentales.[28]

    La mayoría de las personas se encuentran bajo la influencia de drogas sedantes (como el alcohol o las benzodiazepinas) al momento de suicidarse;[52]​ el alcoholismo está presente en entre el 15 y el 61 % de los casos.[28]​ Generalmente, los países con mayores tasas de uso de alcohol y mayor densidad de bares tienen tasas de suicidio más altas.[53]​ Entre el 2.2 y el 3.4 % de las personas tratadas por alcoholismo fallecen por suicidio.[53]​ Comúnmente, los alcohólicos que intentan suicidarse son hombres, mayores y han intentado suicidarse previamente.[28]​ Son suicidios entre el 3 y el 35 % de las muertes por consumo de heroina.[54]​ En adolescentes con abuso de alcohol, las disfunciones neurológicas y psicológicas pueden contribuir a incrementar el riesgo.[55]

    El abuso de cocaína y metanfetaminas tienen una alta correlación con el suicidio.[28][56]​ En las personas que usan cocaína el riesgo es mayor durante la fase de abstinencia.[57]​ En aquellos que emplean inhalantes también hay un significativo riesgo; 20 % de las personas intenta suicidarse en algún momento y más del 65 % lo ha considerado.[28]​ Asimismo, el consumo de tabaco también implica cierto riesgo de suicidio.[58][59]​ No obstante, hay poca evidencia de por qué sucede esto; se ha conjeturado que aquellos con predisposición a fumar también tienen predisposición al suicidio, que el fumar causa problemas de salud que, subsecuentemente, llevan a las personas a poner fin a su vida y que fumar afecta la química del cerebro, causando tendencia al suicidio.[59]​ Por su parte, la marihuana (por sí sola) no parece incrementar el riesgo.[28]

    Ludopatía

    Comparados con la población general, los ludópatas tienen una mayor ideación suicida y una mayor cantidad de intentos de suicidio.[60]​ Entre el 12 y el 24 % de los apostadores patológicos han intentado acabar con su vida.[61]​ En las esposas de los ludópatas, la tasa de suicidio es tres veces mayor en comparación con la población general.[61]​ Otros factores que incrementan el riesgo en ludópatas son las enfermedades mentales y el abuso de sustancias.[62]

    Condiciones médicas

    Existe una asociación entre las tendencias suicidas y problemas de salud como[44]​ el dolor crónico,[63]​ el traumatismo craneoencefálico,[64]​ el cáncer,[65]​ la insuficiencia renal (con necesidad de hemodiálisis), el sida y el lupus eritematoso sistémico.[44]​ El diagnóstico de cáncer duplica el subsecuente riesgo de suicidio.[65]​ En Japón, los problemas de salud son registrados como la principal razón de suicidio.[66]

    En recientes investigaciones se han establecido estrechas relaciones entre la neuroinflamación y diversos factores de inflamación sistémica leve asociadas a enfermedades metabólicas como factores moduladores de la conducta suicida [67]

    Por otra parte, trastornos del sueño como el insomnio[68]​ o la apnea del sueño son también factores de riesgo para depresión y suicidio. En algunos casos, los trastornos del sueño pueden ser un factor de riesgo independiente para la depresión.[69]​ Otras condiciones médicas pueden presentarse con síntomas similares a los trastornos del estado de ánimo, incluyendo el hipertiroidismo, el Alzheimer, los tumores cerebrales, el lupus eritematoso sistémico y efectos adversos de ciertos fármacos (como beta bloqueadores y esteroides).[31]

    Estados psicológicos

    En situaciones extenuantes, el suicidio puede ser empleado como un método de escape. Tal fue el caso de algunos presos de los campos de concentración nazis, que se suicidaron al tocar las vallas electrificadas.[70]

    Ciertos estados psicológicos pueden incrementar el riesgo de suicidio: Las ideas de minusvalía y desesperanza, anhedonia, depresión y ansiedad.[26]​ También influye una pobre capacidad de resolver problemas, pérdida de capacidades que antiguamente se tenían y poco control de los impulsos.[26][71]​ En adultos mayores, es importante la percepción de ser una carga para otras personas.[72]​ El suicidio producto de una «pobre integración a la sociedad» se denomina «suicidio egoísta».[73]

    Rasgos de personalidad de tipo impulsiva se encuentran ampliamente asociados al suicidio, la hiperreactividad al estrés que generan situaciones emocionales negativas o adversas en la vida de las personas, como por ejemplo: el duelo o la pérdida de un familiar o amigo, de un trabajo o el aislamiento social (como el vivir solo), incrementan el riesgo de suicidio.[26]​ Asimismo, las personas que nunca se han casado tienen un riesgo mayor.[31]​ Al contrario, el ser religioso puede reducirlo. Lo anterior se ha atribuido a las percepciones negativas de muchas religiones sobre el suicidio y a la interrelación que la religión puede proveer.[74]

    Algunas personas optan por el suicidio para escapar de situaciones como el acoso escolar o el prejuicio.[75]​ Un historial de abuso sexual infantil[76]​ y de acogidas temporales son también factores de riesgo.[77]​ Se cree que el abuso sexual contribuye con alrededor del 20 % del riesgo total.[36]​ Desde un punto de vista evolutivo, una explicación del suicidio es que este ayuda a la eficacia biológica inclusiva, lo que ocurre si el suicida es una persona que no puede tener más hijos, por lo que, al suicidarse, evita robar recursos necesarios a sus parientes. Una objeción a esta teoría es que las muertes de adolescentes sanos no ayudan a la eficacia biológica inclusiva.[71][78]

    La pobreza también está relacionada.[79]​ El incremento de la pobreza relativa, en comparación con las personas que rodean al individuo, incrementa el riesgo.[80]​ Cerca de 200 000 granjeros en la India se han suicidado desde 1997 debido, en parte, a problemas financieros.[81]​ En China, el suicidio es tres veces mayor en las regiones rurales. Se cree es debido, parcialmente, a las dificultades económicas en estas áreas del país.[82]

    Algunos estudios correlacionan las crisis económicas con el aumento de muertes por suicidio. Un estudio encontró que cada punto de aumento en el desempleo está asociado con un aumento del 0.79 % en las tasas de suicidio en personas menores a 65 años de edad.[83]​ De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, los problemas mentales, la ingesta excesiva de alcohol y el suicidio se incrementan durante las recesiones económicas. El suicidio es más común en zonas de alta carencia socioeconómica, fragmentación social y desempleo, por lo que la protección social es fundamental en la aminoración de los problemas mentales durante las crisis económicas. Según datos de países europeos, el desempleo no incrementa las tasas de suicidio si el gasto anual en programas de bienestar social es mayor a 190 dólares por persona.[84]

    Medios de comunicación

    Los medios de comunicación, como el Internet, son importantes factores de riesgo.[85]​ La forma en que se describe el suicidio, con una prominente y repetitiva cobertura de alto volumen que lo glorifica e idealiza, tiene un efecto negativo.[86]​ Cuando se realizan descripciones detalladas de un método de suicidio, el uso de este método puede incrementar en la población.[87]

    Lo anterior desencadena el denominado efecto Werther, que toma su nombre del protagonista de la novela Las penas del joven Werther de Johann Wolfgang von Goethe, cuyo suicidio fue emulado por varios admiradores del libro.[88]​ El riesgo es mayor en adolescentes, que pueden propender a idealizar la muerte.[89]​ El efecto contrario, el propuesto efecto Papageno, en el que la cobertura de estrategias de afrontamiento efectivas pueden tener efectos preventivos, se basa en el nombre del personaje de La flauta mágica de Wolfgang Amadeus Mozart, que, temiendo la pérdida de una persona querida, planea suicidarse hasta que es auxiliado por sus amigos.[88]​ Cuando los medios de comunicación siguen las directrices recomendadas, el riesgo de suicidio puede disminuir. Sin embargo, obtener apoyo de la industria puede ser difícil, especialmente a largo plazo.[86]

    En la República Argentina se confecciono desde la Presidencia de la Nación, el Ministerio de desarrollo social de la Nación y la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones una guía de Prevención del Suicidio en los Medios de Comunicacion[90]

    Redes sociales

    En algunos casos, los usuarios de las plataformas de redes sociales pueden experimentar presión social para suicidarse, idealizar a quienes lo hayan hecho y acordar pactos suicidas. Por ejemplo, en 2008, un foro japonés se compartió información sobre la posibilidad de suicidarse con ácido sulfhídrico. Poco después, 220 personas intentaron suicidarse de esa forma, de ellos, en 208 fue un intento exitoso.[91]​ Por su parte, Biddle et al. (2008), llevaron a cabo la búsqueda sistemática de doce términos relacionados con el suicidio, como «suicidio», «métodos de suicidio», «¿cómo suicidarse?» y «los mejores métodos de suicidio», para analizar los resultados. Encontraron que, dentro de los primeros resultados obtenidos, aparecían sitios pro suicidio y salas de chat en donde se discutían temas generales relacionados con el suicidio.[92]

    En 2013 aparece en Rusia el juego de la Ballena azul que consiste en 50 retos, siendo este último el suicidio.[93]​ Para el año 2016 se reportan 130 muertes por parte de jóvenes relacionado al juego en Rusia[94]​ y se expande a países latinos como Brasil,[95]​ México y Colombia.[96]​ Su creador Philipp Budeikin de 21 años de edad afirma:

    Ellos (los suicidas) son los que no tienen ningún valor para la sociedad y solo le harán daño a ella. Estaba limpiando la sociedad de tales personas.[97]

    Así como las redes sociales pueden ser transmisoras de contenidos negativos, hay que destacar que también pueden convertirse de gran ayuda para la contención on line o para generar estrategias de promoción y prevención del suicidio y otras conductas auto destructivas. Un ejemplo de esto es Facebook[98]​ que tomo la iniciativa de realizar una guía para jóvenes que la denominaron ¨AYUDA A UN AMIGO QUE LO NECESITA¨[99]​. esta publicación que se encuentra a disposición de todos los usuarios de esta red social Facebook se construyo con la representación en Argentina de la Asociación Internacional Para la Prevención del Suicidio (IASP)[100]​, la Fundación Manos Unidas por la Paz[101]​ – Programa de Prevención, Atención y Posvención del Suicidio "Entrenadores de Vida"[102]​, la Organización Faro Digital y la Dirección Nacional de Juventud con el Programa Hablemos de Todo[103]​, para compartir con vos posibles señales de alarma que te indican que un amigo puede estar sufriendo y necesitando ayuda. Así se realizó un video con motivos del día Nacional y Mundial para la prevención del suicidio [104]​ el contenido de este vídeo sigue siendo utilizado para desde su realización como una herramienta que contribuye a la Prevención del Suicidio. Puede ser visto en la la pagina de Facebook en Spañol[105]

    Racionalización

    El suicidio racional es el suicidio «fríamente decidido por una persona que recibe los adecuados cuidados paliativos y apoyo moral para su enfermedad».[106]​ El acto de, deliberadamente, provocarse la muerte en beneficio de otras personas es denominado «suicidio altruista». Un ejemplo es el suicidio de una persona mayor para dejar una mayor cantidad de alimentos a las personas más jóvenes de la comunidad.[107]​ En algunas culturas esquimales, el suicidio es visto como un acto de respeto, coraje o sensatez.[108]

    Por otra parte, el ataque suicida es una acción política en la que uno o varios atacantes llevan a cabo un ataque violento contra otros individuos en el entendimiento de que el resultado será su propia muerte.[109]​ Algunos son motivados por el deseo de convertirse en mártires.[37]​ Asimismo, las misiones kamikaze son llevadas a cabo como un deber a una causa superior o una obligación moral.[108]​ El homicidio-suicidio es el acto en el que un homicidio es sucedido en menos de una semana por el suicidio del homicida.[110]

    Comúnmente, el suicidio colectivo se realiza bajo presión social en comunidades donde los miembros ceden su autonomía a un líder.[111]​ Por su parte, cuando dos personas acuerdan quitarse la vida al mismo tiempo se denomina «pacto suicida».[112]​ En situaciones extenuantes, donde continuar con la vida se vuelve intolerable, algunas personas optan por el suicidio como un método de escape.[113]​ Algunos presos de los campos de concentración nazis se suicidaron al tocar las vallas electrificadas.[70]

Métodos

Métodos de suicidio utilizados en Latinoamérica y el Caribe entre 2005 y 2009, según la Organización Panamericana de la Salud.[114]

Los métodos de suicidio más comunes varían por país. No obstante, entre los más utilizados están el ahorcamiento, el envenenamiento por pesticidas y el disparo con arma de fuego.[115]​ Se cree que las diferencias en los métodos se deben, en parte, a su disponibilidad.[87]​ En una revisión de 56 países se encontró que el ahorcamiento era el método más utilizado en la mayoría,[115]​ sumando el 53 % de suicidios en hombres y 39 % en mujeres.[116]

A nivel mundial, 30 % de los suicidios son realizados por medio de pesticidas. Sin embargo, el uso de este método varía marcadamente del 4 % en Europa a más del 50 % en el Pacífico.[117]​ También es comúnmente utilizado en Latinoamérica, debido al fácil acceso a los pesticidas en las poblaciones agrícolas.[87]​ La sobredosis de medicamentos es motivo de aproximadamente dos tercios de los suicidios en mujeres y un tercio en hombres.[118]​ Muchos no son planeados y ocurren durante periodos de ambivalencia.[87]​ Igualmente, la tasa de mortalidad varía según el método: arma de fuego 80-90 %, ahogamiento 65-80 %, ahorcamiento 60-85 %, tubo de escape 40-60 %, salto 35-60 %, quema de carbón 40-50 %, pesticidas 6-75 % y sobredosis de medicamentos 1.5-4 %.[87]​ Los métodos más empleados para el intento de suicidio y para el suicidio exitoso también son diferentes; cerca del 85 % de los intentos de suicidio en el mundo desarrollado se realizan por sobredosis.[119]

En China, el método más común es el envenenamiento por pesticidas.[120]​ En Japón, aunque todavía se practica el harakiri,[120]​ el método más común es el ahorcamiento,[121]​ al igual que en Suiza.[122]​ El salto desde alguna altura es común en Hong Kong y Singapur, involucrado en el 50 y 80 % de los suicidios, respectivamente.[87]​ En Estados Unidos, el 57 % de los suicidios involucra un arma de fuego, método un poco más común en hombres que en mujeres, seguido del ahorcamiento en hombres y el envenenamiento en mujeres.[123]

Fisiopatología

No existe una fisiopatología unificadora de la depresión o el suicidio.[31]​ Sin embargo, se cree son resultado de la interacción de factores socioambientales, psiquiátricos y de comportamiento.[87]​ Los niveles bajos del factor neurotrófico derivado del cerebro (FNDC o BDNF en inglés) están directamente asociados con el suicidio[124]​ e indirectamente asociados con el trastorno depresivo mayor, el trastorno de estrés postraumático, la esquizofrenia y el trastorno obsesivo compulsivo.[125]​ En diversas autopsias han encontrado niveles bajos del FNDC en el hipocampo y en la corteza prefrontal en personas con condiciones psiquiátricas y sin ellas.[126]​ Se cree que en los suicidas los niveles de serotonina se encuentran bajos, lo que se basa, parcialmente, en el hallazgo en autopsias de niveles incrementados de receptores 5-HT2A.[127]​ Asimismo, otras pruebas han encontrado niveles reducidos de ácido 5-hidroxindolacético en el líquido cefalorraquídeo.[73]​ No obstante, evidencias directas son difíciles de reunir.[127]​ También se cree que la epigenética participa en la determinación del riesgo de suicidio.[128]

En la actualidad existen diversos modelos teóricos que explican la presencia de la actuación suicida.