Blanco
Blancos.png
Blancos acromáticos y cromáticos:
Coordenadas de color
HTML #FFFFFF
RGB (r,g,b)B (255, 255, 255)
CMYK (c, m, y, k)C (0, 0, 0, 0)
HSV (h, s, v) (—°, 0 %, 100 %)
Referencia Blanco[1]​ o blanco puro[2]
B) Normalizado con rango [ 0 – 255 ] (byte)
C) Normalizado con rango [ 0 – 100 ] (cien)

Blanco es un color acromático, de claridad máxima y oscuridad nula. Perceptualmente es la consecuencia de la fotorrecepción de una luz intensa constituida por todas las longitudes de onda del espectro visible, por tres longitudes de onda (larga, media y corta) o por dos longitudes de onda complementarias. Se asemeja al color de la nieve, aunque otras sustancias de máxima reflectancia, como la magnesia, el color yeso y la baritina (sulfato de bario), resultan ejemplos más específicos del blanco.[3]​ La denominación de «blanco» incluye a las coloraciones similares al blanco estándar, denominadas blanquecinas o blancuzcas, que poseen una ligera sugerencia de saturación y matiz.[3]

Etimología

Caballo blanco entre la nieve

La palabra «blanco» proviene del latín vulgar blancus, ‘blanco’; el cual se deriva del germánico *blank, ‘brillante’; y este del protogermánico *blangkaz, ‘brillar, deslumbrar’. La forma extendida de la raíz protoindoeuropea *bhel–, ‘brillar, destellar, quemar’.[4][5][6]

En idioma castellano, el término «blanco» comienza a usarse hacia el año 1140.[7]

Lexemas y sinonimia

El lexema leuco, del griego λευκός (leucos ), ‘blanco’ (y este de la raíz indoeuropea *lewk–, ‘luz, brillo’), asocia a los términos que lo incluyen con el color blanco. Un ejemplo de esto es la palabra leucocito.[8]

Un sinónimo de uso poético para blanco es albo, del latín albus, ‘blanco’. El mismo origen tienen los lexemas alba y albo, que se encuentran, por ejemplo, en las palabras albino[9]​ y alborada. Otro sinónimo es cándido, del latín candĭdus, ‘blanco, puro’, ‘sincero, honesto’.[10][11]

Propiedades

En la cromosíntesis sustractiva

En el sistema de síntesis sustractiva de color, donde los colores se crean mezclando pigmentos o tintes (pinturas, colorantes, tintas), la tríada de colores primarios más usual es cian, magenta y amarillo. En este sistema, el blanco no puede obtenerse por mezcla; para representarlo se utiliza pigmento blanco o se recurre a dejar sin colorear el soporte sobre el que se trabaja (papel, tela, etc.), si es que este es blanco.

En la cromosíntesis aditiva

En el sistema aditivo de síntesis de color, en el cual los colores se obtienen mezclando luz de color en lugar de pigmentos, los colores primarios son el rojo, el amarillo y el azul. Esto significa que cuando se trabaja con luz de color, basta con mezclar esos tres colores en diferentes proporciones para obtener todos los demás. Para crear el blanco, se mezclan los tres colores primarios en su máxima intensidad.

Este sistema aditivo de colores luz es el que utilizan los monitores y televisores para producir colores. En este sistema, un color se describe con valores numéricos para cada uno de sus componentes (rojo, verde y azul), indicando al rojo con «R», al verde con «G» y al azul con «B». En una escala de valores de 0 a 255, el blanco aditivo puro se expresa como R=255 (rojo al valor máximo), G=255 (verde al valor máximo) y B=255 (azul al valor máximo). Véase RGB.

Pigmentos blancos

El sulfato de bario se utiliza como patrón de referencia del blanco prácticamente absoluto, y también como pigmento blanco en la composición de pinturas.

Desde la más remota antigüedad se ha buscado producir sustancias coloreadas para pintar o teñir que tuviesen buen color, poder de tinción y permanencia; que fuesen estables ante la luz, que secasen razonablemente rápido, que tuviesen la densidad necesaria y que pudiesen mezclarse sin problemas con otros colores. Debajo se describen algunos pigmentos blancos que se han destacado en la historia de la pintura.

Albayalde o blanco de plomo

En la antigüedad, el color blanco se preparaba mediante un proceso ―descrito por Teofrasto (371-287 a. C.), Vitruvio (70-10 a. C.) y Dioscórides (40-90 d. C.)―, que consistía en suspender platos de plomo sobre vapor de vinagre, sumergirlos luego en estiércol durante un par de meses y entonces raspar la capa de material blanco que se había formado en su superficie; el proceso se repetía hasta consumir los platos. Este procedimiento para obtener un buen pigmento blanco se usó durante varios milenios. El pigmento en cuestión era el albayalde o blanco de plomo, una sustancia tóxica.[12]

Blanco anularia

El blanco anularia era una mezcla de tiza con vidrio molido que se obtenía de los anillos que los pobres utilizaban en sus bodas en el dedo anular.[12]

Blanco de cinc

En 1785, el francés Guyton de Morveau descubrió el blanco de cinc, que no es tóxico. Se trata de un blanco frío, algo azulado, menos cubriente que el hecho sobre la base de plomo, que fue varias veces más caro que este hasta que se lo industrializó pocos años después de su invención. Era muy útil para pintar cuadros por su consistencia cremosa. En 1834 se desarrolló un óxido de cinc al que se llamó «blanco de China», que era más espeso.[12]

Blanco de titanio

Entre 1916 y 1918, químicos noruegos y estadounidenses desarrollaron el blanco de titanio, que resultó ser más duradero y estable. Además refleja casi toda la luz incidente, no se cuartea y no es tóxico.[12]

Otros